Chico busca piso

Así es: busco piso.

Llamadle piso, llamadle habitación en piso compartido, llamadle estudio pequeño pero acogedor. Lo que quiero es un sitio para vivir, es decir, para vivir lejos de la familia. Y no tengo nada en contra de la familia, a veces. Simplemente llega una edad en que tu casa pasa a ser casa de tus padres. Cuando ese momento llega no importa que tus padres sean los mejores del mundo, que tengas todas las libertades posibles, que no coincidas con nadie nunca en casa, que te mantengan… Nada. Lo único que importa es que el cordón umbilical ya está más que biodegradado, o podrido, y necesitas comenzar tu vida como ser totalmente independiente.

De acuerdo, la independencia total roza la utopía con el panorama económico actual; hasta para los padres. Pero suponedme una fuente de ingresos modesta pero suficiente para unos mínimos de decencia. Suponédmela porque la tengo, básicamente. Suponedme también un nivel de consumismo nulo, que soy catalán y la pela és la pela.

Lo tomas o lo dejas. (fuente)

Lo tomas o lo dejas. (fuente)

La cuestión es que el primer paso, y el que constituirá la evidencia más clara del paso a la vida adulta (porque tengas la edad que tengas, si vives en casa te sientes atascado en la niñez), es conseguir tu propio espacio. Es un espacio de dignidad variable según tus exigencias y urgencia, pero es un espacio tuyo. Enhorabuena, ya eres adulto. Ah, ¿que es un piso de estudiantes? Bueno, hay diferentes niveles de adultez. Alguna evolución habrá que reservar para el periodo de los 27 a los 57.

El problema es encontrar el sitio. En mi caso, muy a mi pesar, busco asentarme en la gran capital, Barcelona. Y me encuentro con tres inconvenientes.

Primeramente están los precios, una cosa desorbitada. ¿Permiten los Derechos Humanos que se cobren más de 200 y de 300 euros por un trastero con el sitio justo para una cama de 80 centímetros y media silla? El armario está en el pasillo, entre la bicicleta del compañero y el tendedero, que sólo se puede poner cuando sabes que nadie va a entrar o salir de la cocina en ocho horas.

A eso le sigue el estado del inmueble. Humedades, mugres de tipos desconocidos por Cillit Bang, baños y cocinas de película de terror de serie B o Z, baldosas y empapelados y muebles del plató de Cuéntame como pasó. Quiero vivir en este siglo; con nuestra estética y, sobretodo, nuestras condiciones sanitarias.

Y finalmente, el sexo. Porque la sociedad no es tan machista como dicen. Por alguna extraña razón en muchos sitios se alquilan habitaciones solamente a chicas. Te lo pueden justificar diciendo que son más limpias, más sociables, más interesantes, más ordenadas, más discretas; mejores en general. Pues yo soy un caballero y no mencionaré que ellas sueltan pelos más largos, alargan más las discusiones y que su voz aguda puede ser perniciosa tras exposiciones prolongadas. Pero lo he pensado.

En resumen, sólo una mujer de tamaño muy reducido, poco criterio estético y acostumbrada a vivir entre hongos puede encontrar vivienda hoy en día. Por desgracia para los propietarios, Pitufina ya tiene su propia seta.

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