‘El inglés jurídico’ – 1 de 2

ALCARAZ VARÓ, ENRIQUE: El inglés jurídico. Barcelona: Editorial Ariel, 2002

Aburrido contenido legal en el interior.

Aburrido contenido legal en el interior.

A lo largo de la historia ha habido libros buenos y malos. Sin embargo, hay algunos que sobresalen. El inglés jurídico es uno de ellos para bien o para mal; es decir, para mal. Y no me refiero al tema, aunque no me da ningún reparo reconocer mi aversión hacia lo jurídico, fruto de muchos años de estudios en la rama científica —la de las ciencias de verdad, no las sociales y otras autodenominacionistas—, me refiero al estilo de redacción.

He intentado comprender el concepto que tiene Alcaraz de lo que es didáctico y he llegado a las siguientes conclusiones (come to these conclusions):

Dar la traducción de un término (term) al lado del mismo es una manera fácil y clara de hacerlo. Apoyo totalmente este recurso, de hecho, siempre he pensado que los glosarios (glossaries) aparte del texto sólo sirven para gastar papel. A los más perezosos —y también a quien no quiere interrumpir la lectura constantemente— nos duele vernos forzados a girar página una y otra vez, por lo que terminamos pasando por encima del texto con una vaga idea de su sentido.

Lo malo de Alcaraz es el abuso (overuse) de las traducciones (translations), las cuales (which) mutilan (mutilate) el texto obligando al lector a disfrutar de cada frase tres o cuatro veces para eliminar interferencias y poder, no sin esfuerzo, comprender el meollo de la cuestión. Cosa mala son las páginas que hablan de la Fiscalía (Crown Prosecution Service) y siguientes, puesto que el autor consideró que dicha figura merecía ser escrita en ambos idiomas la gran mayoría de veces y, aunque realmente tiene el mérito de haberlo grabado en nuestras mentes para el resto de la eternidad, creo que no hacía falta.

También son dignas de mención las notas a pie de página1, ora traductoras2, ora explicativas3; las cuales no oso parodiar como es debido. Las primeras se agradecen, las segundas también, a veces. Sin tener en cuenta que las notas parecen el cuerpo del texto y el cuerpo real es un mero encabezado algunas veces —entiéndase “constantemente en los documentos anexos, ergo, dos tercios del mismo”— , puedo decir que no están del todo mal; excepto cuando se remiten unas a otras o a diferentes partes del libro, las cuales necesitan más notas para su total comprensión.

Lo realmente fastidioso del asunto —retomando lo de la pereza— es que, como en los glosarios, el lector ve su lectura interrumpida una y otra vez. Aun así, voy a romper una lanza a su favor; pues no imagino una manera mejor de proponer traducciones a tantos términos encadenados, aparte de exponer el texto en dos columnas, una en cada idioma. Hacerlo no costaría mucho, solo hay que unir las notas al pie con algún artículo y alguna que otra conjunción.

1 notas al pie: footnotes
2 Véase la nota 1 de esta misma página
3 Que explican; a veces con palabras similares o conceptos igual de complejos, pero explican.

[‘El inglés jurídico’ – 2 de 2]

3 thoughts on “‘El inglés jurídico’ – 1 de 2

  1. Podrías haber intentado eso de hacer la traducción inglesa simultánea al lado del texto original (Source text). Hubiera quedado guay (cool) y hubeiras puesto a prueba (put to the test) tu propuesta.

  2. Algún día tienes que ver los annexos finales, donde casi cada frase tiene su traducción en una nota al pie.

    Realmente juntándolas con cuatro conjunciones conseguirías la traducción completa de los textos.

  3. Retroenllaç: ‘El inglés jurídico’ – 2 de 2 « Visc en un bloc

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