Despedidas

Ayer terminó un turno de campamentos de dos semanas y despedimos a 49 niños y 3 monitores.

Para mí el último día es un momento incómodo. No porque me ponga triste ―aunque me sepa un poco mal saber que no voy a volver a ver a algunos con quién conecté―, sino porque las despedidas se alargan y exageran, para mi gusto.

Me gustaría vivir en un mundo de despedidas a la francesa, o casi. Qué bonito seria abrir la puerta del albergue y, mientras los padres corren hacia sus hijos cuales predadores hacia sus presas, entrar los monitores en el edificio y fin. Si el grupo fuera muy bueno se podría contemplar la opción de salir a saludar por la ventana brevemente.

De hecho, todo tendría que poder ser así. Termina el curso en la universidad, vas con los compañeros hasta el metro, autobús o tu casa directamente, entras y los saludas por la ventana brevemente, sin discursos de verano. O vas a una cena familiar y al final os limitáis a decir adiós vagamente con la mano por la ventana cuando los invitados salen a la calle, sin miles de besos. O conoces a alguien una noche y dormís juntos y por la mañana se sale de casa como si fuera la rutina habitual, saludando por la ventana; sin planes, enigmas ni psicosis. O cuando termina una relación de cuatro años, cada uno por su lado, un breve saludo por la ventana ―de casa, del coche…―; sin fingir intención de amistad.

Y que conste que soy una persona muy cariñosa, pero selectivamente.

One thought on “Despedidas

  1. Retroenllaç: Relleus d’una tarda d’estiu « Visc en un bloc

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